
Cada vez estoy más cansado de que sólo se hable de las escuderías grandes y que se hagan montañas de escritos acerca de la maniobra polémica del fin de semana, tal y como he podido leer en los diarios gratuitos que saturan las bocas de metro y que casi te obligan a coger (que si Alonso arriesgó demasiado, que si Massa no se qué...).
Las noticias del fin de semana incluyen otras de las que me voy a hacer eco en este post y en el próximo, por aquéllo de no mezclar. Takuma Sato logró ayer el primer punto en la historia del equipo japonés Super Aguri F1. ¿Esto qué significa? Significa que la bofetada a la escudería con pedigrí (o sea, Honda) ha sido tremenda pues sus pilotos (de renombre y con buenos curriculums) no acaban de cuajar, e incluso protagonizan escenas de película de risa cuando colisionan en la incorporación a pista de uno de ellos. Un verdadero despropósito el de Honda este año, y eso que deberían ser el cuarto o quinto equipo.

Hablar de un Gené habitualmente nos hace recordar a Marc, piloto que fue oficial de Minardi años atrás en la F1, y después probador para Williams y Ferrari. Sin embargo, a mi particularmente siempre me vuelve a la memoria la figura de su hermano, Jordi, un piloto que creo que es completísimo, más discreto que Marc (no en la pista), y que estando a las puertas de la Fórmula Uno la cosa se frustró y su camino siguió otros derroteros. La verdad, me alegro, y luego explicaré por qué.





