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Alex Zanardi de nuevo en lo más alto del podio

Aunque la noticia es de ayer (y ya le ha dado la vuelta al mundo); debo admitir que me tomé mi tiempo para publicarla. Más allá de la primicia, de la pronta nota fácil, de copiar y pegar su trayectoria y de las presurosas alabanzas mediáticas; la gesta lograda por Alex Zanardi es un monumento a la dimensión humana y no merecía tal ligereza en presentarla.

Que Alessandro “Alex” Zanardi haya obtenido la medalla de oro en los Juegos Paralímpicos no debería sorprender a quienes siguen su trayectoria como atleta especial. Además de su más que evidente determinación, era precedido de un palmarés extraordinario, en la categoría de bicicleta manual, y sólo era cuestión de tiempo para que se hiciera con la presea. Lo que si llena de satisfacción es que Zanardi haya sido un reconocido Campeón de automovilismo y que, una vez amputadas sus piernas, todavía siga escribiendo gloriosas páginas en la historia del deporte.

Aunque todos los atletas con discapacidad tienen sus propios y valiosos testimonios; y por ello son dignos tanto de admiración como de respeto, tengo que admitir que lo de Zanardi es superlativamente asombroso considerando esa metamorfosis que ha experimentado. Las personas que pudieron observar el accidente en vivo posiblemente quedaron marcadas para siempre con las imágenes del piloto italiano hecho pedazos. Ahora esos recuerdos tendrán que compartir escena con las estampas épicas que labra en la actualidad.

Zanardi es uno de los nuestros, lo digo porque él pertenece a la familia del automovilismo, donde cada integrante es un fanático acérrimo de los avatares de la velocidad. Existe para competir y para ganar, para sentir la adrenalina irrigándose por las entrañas como si fuese gasolina de alto octanaje. Competir y ganar con cualquier auto y en cualquier pista. Competir. Ganar.

La historia personal de Zanardi es tan admirable que parece sacada de un guión cinematográfico pero, a diferencia de la ficción, el protagonista existe, es auténtico, y no hay manera de superarle ni escribiendo ni proyectando la más dramática y conmovedora historia. No existe libro ni película que exhiba tal muestra de coraje y valentía, de triunfo ante la adversidad, de optimismo y gallardía ante la tragedia.

Tras su escalofriante accidente, con ambas piernas cercenadas en pleno circuito, aunado a su traumática agonía, intentando sobrevivir con apenas un litro de sangre en su despedazado cuerpo; Zanardi demostró su raza de competidor. Su regreso desde el portal de la muerte indica que es un predestinado, un designado de Dios para demostrarle al resto de la humanidad que el alma siempre será colosal e inmortal en comparación con la carne que le rodea.

Alex_Zanardi_Oro_Londres 2012 Zanardi es un ejemplo vivo de lo que significa optimismo

¿Alguien duda que Zanardi sea inmortal? Pues su legado será eterno y de seguro su historia será recordada por toda la humanidad, inclusive me atrevo a decir, a modo personal, que lo de Zanardi quedará cincelado en la memoria colectiva en tanto se borran tantos ganadores y campeones olvidables que ha dejado el automovilismo de los nuevos tiempos.

Zanardi regresó a la vida, a las pistas y a la competición de élite, reanudó su marcha victoriosa la cual se detuvo por algunos momentos tras su accidente. Seis semanas le bastaron para caer en cuenta de cómo podía hacer para lograr lo que quería, pero ahora sin piernas. Sus objetivos no se detuvieron: competir y ganar eran las respuestas. No había tiempo para pensar en cobardías, en resignaciones o en maldiciones proferidas desde otro plano existencial. Sólo hay tiempo para vencerlos a todos.

No importa lo alto que uno llega o lo bajo que cae. Todos los días se puede lograr algo nuevo
. Alex Zanardi

En MotorpasiónF1: Alex Zanardi en los Juegos Paralímpicos Londres 2012.

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