“Éranse 16 curvas a una recta de casi 2 kilómetros pegadas”. Eso resume un poco lo que es el circuito japonés del Monte Fuji, que bien poco tiene que ver con el añorado trazado de Suzuka. La esencia del Fuji Speedway es su larguísima recta, porque por lo demás, todo son curvas técnicas de baja velocidad (sólo hay dos curvas de velocidad media-alta), que harán que el grip mecánico tome una especial importancia.
En general, las características del trazado harán que la mayoría de monoplazas se reglen tirando a blandos en busca del grip comentado. Siempre que se habla de curvas lentas, aparece también en escena la importancia de una buena tracción, pero en Fuji este aspecto tiene aún más importancia, pues de cómo salga el monoplaza de la última curva (la 16) dependerá en buena medida la velocidad que pueda coger en la recta para adelantar o no ser adelantado.
Para aprovechar la larguísima recta al máximo y poderse defender de los ataques rivales, los equipos no podrán cargar toda la ala que desearían para desenvolverse mejor por los tramos más revirados. En una zona en la que los coches sufrirán especialmente será en las curvas 4 y 5 que conforman un giro de 180º, en las que el subviraje estará a la orden del día.
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