La escudería que dirige Sir Frank Williams se ha convertido en una especie en extinción en la parrilla de la Fórmula Uno. El equipo Williams es en realidad el único de los diez que actualmente compiten en el Mundial de F1 que no pertenece a un gran fabricante de automóviles ni cuenta con el respaldo de un gran multimillonario.
Ferrari, McLaren, BMW Sauber, Toyota, Honda y Renault son equipos de grandes constructores. Red Bull y Toro Rosso están bajo el cobijo de Dietrich Mateschitz y su exitosa compañía de bebidas energéticas, mientras que Force India pertenece a los multimillonarios Mallya y Mol. Así que en realidad el único equipo que subsiste, o lo intenta, de sus propios ingresos y capacidad de endeudarse es Williams.
Y lamentablemente, según la última auditoría que se ha realizado, el estado de la tesorería de Williams no es demasiado bueno. Tras haber sido uno de los equipos con más éxito en la historia de la Fórmula Uno, con 113 victorias entre 1979 y 2004, la escalada de los costes y también de los presupuestos de sus rivales ha dejado al equipo británico en una situación ciertamente complicada a nivel financiero.
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