Clint Bowyer

Magnífica carrera la que nos deleitó la NASCAR en el oval más rápido del planeta, el Talladega Superspeedway. Como hemos dicho muchas veces, y como suele ocurrir, las 180 primeras vueltas no valen para demasiado ya que son simplemente un entretenimiento previo de lo que nos depara el final. Y ayer fue así. Ver a ocho coches, por parejas, luchando por la victoria es un espectáculo. Eso por decir los que tuvieron opciones a la victoria en la última vuelta. Si miramos un poco más atrás, pudimos ver hasta 16 coches luchando y alternándose en la punta. Esa lucha tuvo como resultado que en Talladega vivimos uno de los finales más apretados de la historia.

Aunque la Aaron’s 499 tuvo un buen puñado de líderes (las asociaciones entre compañeros de equipo fueron parte de la táctica de la carrera), un nombre, Jeff Gordon, parecía que era el principal candidato a la victoria, eso sí, siempre acompañado por su fiel escudero ayer, Mark Martin. Su pole, su presencia en las primeras posiciones en varias ocasiones y su lucha hasta los últimos metros hacían pensar en el como candidato a la victoria, pero fue su compañero Jimmie Johnson quien se llevó el gato al agua. Empujado a su vez por otro compañero, Dale Earnhardt Jr, el pentacampeón venció por una nariz sobre Clint Bowyer. Para consuelo del #24, Gordon es el propietario del coche de Johnson.

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