Bandera a cuadros: Gran Premio de Brasil

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Jenson Button con Ross Brawn

De nuevo se ha vuelto a cumplir esa teoría del caos que impera en todo Gran Premio de Fórmula 1: como llueva en la sesión de clasificación o en la carrera, tenemos emoción garantizada para el domingo. Y así fue, pues el pasado domingo pudimos disfrutar de una carrera que a grandes rasgos fue muy pero que muy divertida.

Antes de entrar a fondo con la carrera, me gustaría hacer una reflexión respecto a lo vivido en la sesión de clasificación del sábado: ¿era realmente necesario alargar tanto la espera para que las condiciones mejoraran? A veces creo que el concepto “seguridad” (que considero fundamental, todo sea dicho) se lleva mucho más allá de lo que toca. Supongo que muchos de los maestros de la lluvia que estuvieran viendo el estado de la pista de Interlagos todavía se estarán riendo de la FIA por considerar eso como condiciones no seguras para correr. Muchas peores hemos visto, y no hay que tirar tan para atrás en el tiempo (me viene a la cabeza, por ejemplo, el aquaplanning de Alonso en Fuji 2007).

Por hablar de la carrera en sí, ¿alguien recuerda quién la ganó? ¡Ah sí! Fue Mark Webber. Muy bien por él y su Red Bull, pero es más que evidente que el vencedor pasó está vez muy desapercibido, pese a una gran victoria apoyada en una estrategia adecuada. También fue genial la estrategia (y el ritmo de carrera) de Robert Kubica, que permitió que volviéramos a ver al polaco en el podium después de mucho tiempo. Me alegro por él. Ahora, o Renault mejora mucho su monoplaza, o puede que Robert no sea un asiduo a los podiums en los próximos años.

Pero vayamos con el gran perdedor del Gran Premio, especialmente porque tenía todos los números de ser el salvador que volvería a llevar la decisión del título a la última carrera del año, como últimamente venía siendo habitual. Rubens Barrichello descargó su Brawn para marcar una pole en casa que, con Button hundido en la cola de la parrilla, podía hacer que siguiera soñando con disputar el título hasta el último momento. Pero nada de nada. El ritmo del brasileño a partir de su primer pit stop fue muy malo, y el pinchazo a ocho vueltas del final acabó por completar una nueva carrera desastrosa para Rubinho en Brasil (y van…).

Animando a Rubens Barrichello

Fue también una carrera de grandes remontadas. Sebastian Vettel subió desde la 15ª posición en parrilla hasta la 4ª posición final, con estrategia a dos paradas, demostrando que aunque tarde, el Red Bull vuelve a estar allí. Entiendo la decepción de Vettel al finalizar la carrera: en Fórmula 1 nunca se sabe cuándo se puede volver a tener entre manos un coche ganador (especialmente cuando estás en una escudería como Red Bull), y desaprovechar oportunidades como ésta puede ser definitivo en la carrera de un piloto. De todos modos, Vettel es joven y seguro que volverá a tener opciones por el título tarde o temprano.

También hizo una buena remontada Jenson Button, desde la 13ª plaza hasta la 5ª posición final que le dio el título. El primer stint de Jenson fue realmente de piloto que se está jugando el Mundial y quiere conseguirlo a toda costa. El resto fue sacar la calculadora y esperar. Me extenderé más sobre Button en un post específico que le pienso dedicar. El otro británico de la categoría, Lewis Hamilton, también ejecutó a la perfección una estrategia de una parada que le alzó hasta la 3ª posición del podium saliendo desde atrás.

Kamui Kobayashi

Finalmente, me gustaría destacar especialmente el increíble debut de un piloto que nunca me ha dicho nada en GP2 como es Kamui Kobayashi. Era de los que no daba un duro por él, y me encantó sobre todo su actitud en pista: agresivo y sin complejos. La manera en que Button celebró que había conseguido por fin adelantar al japonés debería ser para Kamui mucho más valioso que los puntos que finalmente se le escaparon. Sin querer poner en duda que Jaime Alguersuari está aquí para hacer kilómetros y aprender, esta es la muestra más clara de que un poquito de agresividad en carrera a veces reporta cuanto menos más visibilidad, que en F1 siempre es importante. Pero vaya, a Jaime siempre le ha funcionado perfectamente esta manera de afrontar las carreras, y seguro que sabe muy bien lo que hace.

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