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Raikkonen.GP Suzuka 2005

La frase en idioma japonés significa: sencillamente se nace con talento. Kimi Raikkonen nació para ser piloto y eso es innegable. Con solo 23 carreras disputadas en categorías de tercer nivel, se convirtió en titular de la escudería Sauber Petronas en 2001. Pero su apoteosis ocurrió en Suzuka, en la temporada del 2005. La carrera de la década.

El Gran Premio de Japón disputado en el año 2005 se considera la mejor carrera que ha ganado, hasta ahora, el piloto finlandés Kimi Raikkonen, es de esos episodios memorables que permanecen cincelados en la memoria. Recordemos un poco y vivamos el momento. La disputa de la Pole Position, en unas condiciones lluviosas, determinaba que Raikkonen debía partir el domingo desde el puesto 17, en tanto Ralf Schumacher, a los mandos de un Toyota, lograba la cuerda por delante de Jenson Button (Honda) y de Giancarlo Fisichella (Renault).

Por detrás figuraban pilotos como Takuma Sato, Jacques Villeneuve y Juan Pablo Montoya, quienes también fueron protagonistas de la carrera…pero a su manera. El inicio de la prueba fue un caos, al apagarse los semáforos, el piloto japonés se lanzó de manera imprudente e hizo que se salieran de pista tanto Rubens Barrichello como David Coulthard. Así, al llegar a la chicana se produjo el efecto “embudo”, Raikkonen y Villeneuve se salieron de la pista, pero el canadiense regresó paralelo a Montoya, el colombiano intentó hacer respetar su línea de carrera pero ambos autos colisionaron y dejaron piezas por el circuito. El McLaren de Montoya fue directo hasta un muro de contención. Salida del Safety Car.

Cuatro vueltas después se reinicia la prueba, Ralf Schumacher mantenía su primer puesto seguido por Fisichella y por Button, en los lugares siguientes Alonso (Renault), Michael Schumacher (Ferrari) y Raikkonen (McLaren) aprovechaban la reagrupación para adelantar a los autos más lentos y así aproximarse a los punteros.

A solo seis vueltas de iniciada la carrera, el Toyota de Ralf Schumacher entró a cargar compustible ante el asombro de los espectadores pues Toyota hizo una pole para la galería. Una vez superada tal decepción, los ojos del mundo estaban en Alonso, Michael Schumacher y Raikkonen quienes batallaron, hasta la vuelta 24, sin piedad por la quinta posición.

Alonso entró primero a pits, una vuelta después lo hacían Raikkonen y M. Schumacher. De nuevo en pista el orden se alteró con el alemán, el finlandés y el español, en ese orden, intentando aproximarse hasta los punteros quienes eran Button, Fisichella y un sorpresivo Mark Webber.

En la vuelta 28 Raikkonen comienza a desatarse, si quería ganar la carrera tenía que dejar atrás a Michael Schumacher, el McLaren responde a las exigencias del finlandés, rebasa al alemán y se lanza, con un ritmo frenético, a la caza de Button, de Webber y de Fisichella. Raikkonen estaba decidido y eso era evidente. Con una sola parada pendiente para los pilotos punteros, solo era cuestión de esperar cuál sería el desenlace.

En la vuelta 40 Alonso entra a pits y sale en el cuarto lugar, una vuelta después tanto Button como Webber también acuden a boxes. En tanto Kimi Raikkonen se mantenía en pista ejecutando con maestría vueltas a un ritmo criminal, rebajando la distancia de 20 a solo 9 segundos del líder Fisichella. Parecía una remontada épica, de esas que ocurren cada año bisiesto, pero estaba el detalle que el finlandés debía entrar a pits para realizar su último repostaje. Ya muchos daban como un hecho la victoria de Fisichella.

Por detrás de ambos líderes, Alonso avanzaba sobre Button y sobre Webber, rebasando al inglés en la vuelta 43 y al australiano en la 48. El español se colocaba en una meritoria tercera plaza pero con los líderes a una distancia insalvable para el tiempo que restaba. Todo parecía sentenciado.

Les dejo un video para que vean una vuelta de Kimi Raikkonen ese día.

Kimi Raikkonen seguía dando vueltas al trazado a una velocidad endemoniada, como si su vida dependiera de ganar en Japón. Pero aún así parecía imposible alcanzar a Fisichella. Raikkonen jamás se rindió, no quería ser el segundo ese día, tenía el auto, tenía el talento, tenía la determinación ¿tenía el tiempo?

Bajando un segundo por vuelta en promedio, el finlandés quebraba cada registro, inclusive realizó un giro en 1: 31.540, récord en el circuito. Literalmente le redondeaba los ojos a los japoneses que presenciaban tal despliegue de pilotaje. Faltando tres vueltas para el final ya aparecían el Renault de Fisichella y el McLaren de Raikkonen en la misma toma televisiva, Raikkonen había logrado colocarse a solo metros de Fisichella y se advertía que lo iba a atacar hasta en el día del juicio final. En esos momentos juraría que el planeta dejó de rotar por un momento esperando la conclusión de la infartante última vuelta.

Con Giancarlo Fisichella dando muestras de nerviosismo, inclusive le costó rebasar a un rezagado, y mostrándose desarmado para girar a un ritmo que le mantuviese a salvo de Raikkonen, solo era cuestión de esperar el momento decisivo, el zarpazo final. El Renault y el McLaren iniciaron la última vuelta alineados uno detrás del otro. Fisichella tratando de contener a Raikkonen pero ese era el día del finlandés, quien era conciente de poder realizar un pase limpio, no se iba a arriesgar a cometer una imprudencia y eso se advertía en sus ataques. Escondido detrás del Renault, el McLaren se asomó para desplazar por fuera en la entrada hacia la recta principal y así tomar el liderazgo de la prueba, completar el último giro y posteriormente tomar el banderazo a cuadros.

Kimi Raikkonen despejó todas las dudas, cerró las bocas a quienes le señalaban de piloto frío y sin sangre en las venas, ese día no fue “Iceman”, no fue el indolente despreocupado porque su escudería no aspirase a nada. Ese día fue el piloto más grande, ese que logró concretar una gesta asombrosa, batallando por la victoria en cada vuelta. Ese día un finlandés fue el que dio un ejemplo de lo que representa el misticismo japonés.

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