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Reza el dicho popular “para gustos… colores”. Por eso, como en el post “Los cinco monoplazas más extravagantes de la historia de la Fórmula 1” (o en su segunda parte, los “raros”), no vamos a intentar decidir aquí cual es el mejor o el peor, sino que tomaremos el post como una buena excusa para hacer un repaso por la historia de la categoría reina, y admirar algunas de las bellezas que ingenieros y diseñadores han creado a lo largo de estas seis décadas de competición.

La preselección está basada en los comentarios de los lectores del blog en los posts mencionados, y en largas horas babeando de ver coches de carrera recorriendo colecciones de fotos históricas. En algunos casos, el modelo de coche incluye dos o tres variantes parecidas. Desde luego, no estaremos todos de acuerdo, y como en anteriores oportunidades os pido que “votéis” en vuestros comentarios a los candidatos, o que propongáis otros que podamos haber pasado por alto. Aclaradas las reglas, allí vamos.


La saga John Player Team Lotus

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Comenzamos con Mario Andretti y el Lotus 78 (en la foto en el Gran Premio de Mónaco del ’77). Si bien el apoyo de la marca de tabaco venía de años anteriores –y los coches ya llevaban tiempo siendo negros– los modelos más elegantes fueron los del ’77 y ’78. En este último año, el “uno–dos” de Lotus en el mundial se vió empañado por la muerte del sueco Ronnie Peterson tras su accidente en Monza. En el ’79, un nuevo patrocinador (Martini) ocupó las pegatinas del –ya entonces– coche número 1 de la parrilla, gracias al único campeonato logrado por el piloto ítaloamericano.

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El Cooper Climax de 1962

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Conducido nada menos que por Bruce McLaren (fundador del Team McLaren), el Cooper-Climax del 62 contaba con un elegante morro redondeado y con unas salidas de escape apuntando al cielo que ayudaban –probablemente– a su estabilidad aerodinámica, además de producir un sonido de motor soberbio. Pilotándolo, McLaren obtuvo el Gran premio de Mónaco, y los 9 puntos que otorgaba en aquella época una victoria. Finalmente, quedó tercero en el mundial, que ganó Graham Hill con su BRM.

El Tyrrell 007 de 1974

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Los diseñadores del Elf Team Tyrrell 007 se animaron ya en 1974 a introducir las primeras curvas en las formas, en una época en la que predominaban los ángulos duros (como ejemplo, el Brabham BT44 de Carlos Reutemann que asoma detrás). Conducidos por Patrick Depailler y Jody Scheckter los Tyrrell consiguieron aquel año 52 puntos, con 2 victorias y 7 podios, terminando terceros en el mundial de constructores tras MacLaren y Ferrari. En la foto, el sudafricano en el Gran Premio de Alemania disputado en Nurburgring, en el que terminaría segundo.

El McLaren MP4-18 de 2003

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Cuando comenzó a tener vigencia la prohibición de publicitar marcas de tabaco en la UE, los diseñadores de McLaren tuvieron la original y creativa idea de reemplazar el nombre del patrocinador (West) por el de sus pilotos. Así, Kimi Räikkönen, David Culthard, y más tarde Juan Pablo Montoya o Pedro de la Rosa tuvieron “su” coche de Fórmula 1. Estas “pegatinas” alternaban con las originales según la ley de cada país al que llegaba “el gran circo”. Mclaren utilizaba en sus monoplazas un diseño elegante con alerón delantero curvo (negro, luego sería rojo) y que en 2006 cambiaría su configuración gráfica gracias a dos nuevos patrocinadores: Johnnie Walker y Fly Emirates.

El Mercedes W196 de 1954

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El pentacampeón Juan Manuel Fangio (en la foto por delante del Ferrari 553 de José Froilán Gonzales) utilizó este modelo de carrocería durante unas pocas carreras de la temporada, ya que la dificultad para ver las ruedas delanteras le provocaba una gran incomodidad a la hora de conducir. Durante aquella temporada, alternó los dos modelos de carrocería dependiendo del circuito, para aprovechar la aerodinámica de las ruedas cubiertas. En total consiguió esa temporada seis victorias –que le valieron el título– pero las dos primeras las había conseguido con Maserati, para luego cambiar de escudería en plena temporada.

El Fila Sport Brabham BT52 de 1983


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En 1983, Brabham “puso a dieta” a sus coches para lograr este delgado y estilizado modelo que retrasaba casi un metro las tomas de aire de motor y refrigeración de los frenos traseros. En la foto anterior, Ricardo Patrese compite en el Gran premio de Estados Unidos en Long Beach, California. En la siguiente, su compañero de equipo Nelson Piquet en Silverstone. Aquel año, el brasileño consiguió el título gracias a su regularidad, ya que obtuvo sólo tres victorias pero ocho podios.

Piquet

El Ligier-Ford de 1979

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Un equipo francés en toda la extensión de la palabra. Los Ligier de 1979 estaban conducidos por los galos Jacques Laffite (en la foto, en el Gran premio de Argentina) y Patrick Depailler. El color azul estaba dado por la marca –también francesa– de cigarrillos “Gitanes”, en otra pareja tabaco–escudería que –como Lotus & JPS– hizo historia. Redondearon un buen año, con 61 puntos, 3 victorias y 8 podios, ocupando el tercer lugar en el campeonato de constructores detrás de Ferrari y Williams.

El McLaren Honda MP4/5 de 1989

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En la foto, Ayrton Senna con su inconfundible casco amarillo, pilota su McLaren en el Gran Premio de San Marino camino a la victoria. Una pareja de lujo, compuesta por el brasileño y Alain Prost, llevó aquel año a los Honda Marlboro McLaren MP4/5 a la gloria. El campeonato finalmente fue para el francés, no sin cierta polémica luego del desenlace en Suzuka.

Un hecho curioso se produjo unos años antes, cuando en el Gran premio de Estoril de 1986, los McLaren MP24 de Alain Prost y Keke Rosberg iban pintados de distinto color. Aquella excepción (sólo en el coche del finlandés) es recordada por muchos amantes del motor.

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El Ferrari 312 T3 de 1978-79


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En el ’78, la pareja de pilotos estaba compuesta por el argentino Carlos Reutemann (terminó tercero el mundial, por detrás de los Lotus de Andretti y Peterson) y el canadiense Gilles Villeneuve. En la temporada ’79, Reutemann fichó por Lotus mientras que Jody Scheckter (foto) y Villeneuve brillaron en Ferrari, al punto de lograr el uno-dos en el mundial con el sudafricano como campeón. La disputa fue muy pareja, ya que ambos lograron tres victorias, e incluso el canadiense obtuvo un podio más (siete, por seis del sudafricano) pero los puntos favorecieron a Scheckter.

Un dato más confirma a Villeneuve como “Campeón sin corona”: aquel año obtuvo el primer puesto en el GP de Kyalami (ya con el T4), venciendo al futuro campeón en su propia tierra. Meses después, el sudafricano no pudo tomar venganza, ya que en el Gran Premio de Canadá terminó cuarto.

El Alfa romeo 158 de 1950, el “Alfetta”

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Fue utilizado en 1950 por Luigi Fagioli (en la foto en el Gran premio de Inglaterra en Silverstone), Nino Farina (ganador de la primera carrera de Fórmula 1 de todos los tiempos) y Juan Manuel Fangio. El dominio fue abrumador, ya que entre Farina y Fangio se “repartieron” la victoria en seis de las siete carreras que componían el campeonato (tres cada uno). El italiano se quedó ese año con la corona, mientras que con el modelo siguiente, el 159, Fangio ganaría su primer título mundial en el ’51.

El Team 7UP Jordan de 1991

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Luego de mencionar coches elegantes de equipos campeones, el Jordan 191 no luce mucho. Sin embargo, pese a lograr sólo 13 puntos en el campeonato de constructores, encuentro que su diseño combina de manera exquisita su delgadez y sus curvas, en un equilibrio perfecto entre lo simple y lo sobrecargado (entiéndase por esto último –por ejemplo– el El Honda RA108 “Dumbo”). En la foto, Andrea de Cesaris en el Gran Premio de Bélgica del 91, en Spa Francorchamps.

El Lotus – Ford de 1967

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Dos cosas me apasionan de los coches de esa época. La primera es que por aquellos años las ruedas delanteras comenzaron a ser más pequeñas que las traseras, algo que hoy en día nos resulta tan “natural” pero no fue siempre así. Los segundo es que los motores se llevaban destapados, y era casi obligación hacer ostentación de cilindros y tubos de escape, algo que podía lograrse con mayor o menor elegancia y que en los Lotus estaba muy bien resuelto.

En la foto de arriba, el británico Jim Clark va camino a la victoria en el Gran Premio de México, último de la temporada. A pesar del triunfo, terminaría aquel año tercero en el mundial con cuatro victorias, paradójicamente dos más que el campeón Denny Hulme, un piloto regular pero no espectacular y tal vez por eso poco recordado. En la foto de abajo, Graham Hill en el Gran Premio de Canadá.

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Bueno, con seguridad me he olvidado de alguno que merece estar aquí. Como siempre, comienzo la “elección” con el voto de Fede Sabez (o sea el mío propio) que es para el Ferrari 312 T3, al que considero el coche de Fórmula 1 más bello y elegante de todos los tiempos. Pero no os quiero influir, así que sentiros libres de votar, comentar y proponer los modelos que os gusten. Solo espero que hayan pasado un buen rato en este repaso por la historia de la categoría reina.

Autor | Federico Sabez para Racingpasión

Fotos | www.f1-info.cz

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