Mi Gran Premio de Japón 2012: 5 batallas por el tricampeonato

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Sebastian Vettel

Resulta que Japón ha confirmado ese tópico que a menudo emplea el propio Fernando Alonso de que en una temporada la suerte acaba compensándose como por arte de magia. El segundo abandono del piloto de Ferrari llegó nuevamente tras una salida, aunque esta vez fue protagonista del accidente, y no un simple implicado como sucedió en Spa.

Ahora pasaremos a analizar con más detalle lo que fue la carrera en sí, pero lo que al fin y al cabo centra los debates post-carrera, es el apasionante desenlace que nos espera de un Mundial que costará olvidar. Y con un Hamilton que está más pendiente de si Button le sigue o le deja de seguir en Twitter, o de cuándo piensa empezar a ganar con Mercedes, me temo que este Mundial va a ser definitivamente el del tricampeonato. Bien sea el largamente esperado de Alonso, o el de Vettel logrando los tres títulos de manera consecutiva.

Sobre el toque de la salida entre Fernando Alonso y Kimi Raikkonen, me gustaría empezar denunciado la cantidad de tonterías que se han podido leer en nuestra prensa durante estos días. Desde conspiraciones de Lotus por llevar motor Renault, como Red Bull, a supuestas venganzas de Kimi por haber perdido su volante en Ferrari a manos del asturiano. Los que me conocéis sabéis que me encanta que gane Alonso, pero que aún me gusta más intentar disfrutar y analizar la Fórmula 1 con un prisma lo más objetivo posible. Os doy mi visión de lo que pasó en esa salida.

Para mí, Fernando Alonso hace un movimiento brusco en el momento de la arrancada buscando la trazada exterior para la primera curva. Rápidamente se empareja con Kimi Raikkonen, y lo supera va por delante como es evidente al producirse el toque del alerón de Kimi con la rueda trasera de Alonso. Ahora bien, mientras va superando aguantando a Kimi, a la vez va arrinconándolo sutilmente hacia la raya blanca. Salvando las distancias y la brusquedad de aquella maniobra, viene a ser lo que sucedió entre Grosjean y Hamilton en Spa. Como dije en Spa para Hamilton, yo pienso que Kimi podría haber hecho algo más para evitar el toque, pero también creo que Alonso debe saber que puede pasar algo como lo que pasó, y no le convenía en absoluto. Desde la óptica FIA, si Grosjean fue el culpable del accidente de Spa, Alonso debe serlo en este (o por lo menos más que Kimi). Pero, sinceramente, a cada repetición que veo, más claro lo tengo: es un lance de carrera de los que pueden pasar en las salidas. Ni mucho menos Alonso es tan brusco como Grosejan en Spa, pero creo que Fernando podría haber dado más espacio a Kimi por el exterior, aunque fuera para prevenirse del toque que acabó produciéndose.

Fernando Alonso

Más allá de eso, la reflexión que realmente debe hacerse es si, ahora que el colchón de puntos desapareció, Alonso y su Ferrari están en condiciones reales de disputarle el título a Vettel y su Red Bull. Quedan cinco carreras, y a Ferrari todavía le queda el último cartucho de desarrollo del F2012. Ya hemos dicho en otras ocasiones que esta temporada está ofreciéndonos altibajos en el rendimiento de los equipos punteros a medida que cada uno va introduciendo grandes desarrollos. Me temo que McLaren y Red Bull ya han introducido el último gran desarrollo que les quedaba (llegaran solo pequeñas mejoras), mientras que el de Ferrari, que debía haber llegado en Singapur, se está haciendo esperar por aparentes problemas del túnel del viento (eso es otro tema, pero el fallo de calibración del túnel es un problema que viene de demasiado tiempo atrás, y es inaceptable que a estas alturas pudiera privarte del título). Entre Corea e India, Ferrari debería dar el último gran salto de calidad que necesitan para luchar este Mundial. Si no es así, me temo que llegaremos a Brasil con el título sentenciado a favor de Vettel.

Otra cosa que tampoco me gustó excesivamente, es que se diera por hecho que si Felipe Massa fue capaz de llevar su Ferrari de la 10ª a la 2ª posición final, Alonso le hubiera disputado la victoria a Vettel. Ese tipo de conjeturas no le convienen a nadie, y mucho menos a Ferrari. Sebastian Vettel ganó en Suzuka con una autoridad que no se le había visto todavía este año. Iba realmente muy sobrado, y si hubiera tirado fuerte toda la carrera, a saber cuánto le hubiera sacado a Massa. Siguiendo el hilo de Massa, el brasileño estuvo todo el fin de semana rindiendo a un nivel muy alto (sin entrar a valorar si montaba el mismo alerón trasero o no que Fernando), y en las últimas carreras está haciendo un papel más que digno. Puede que Alonso hubiera acabado por delante del brasileño. Seguramente. Pero no nos pasemos, tampoco. Ferrari tiene que ser consciente que no lideran ni una puñetera vuelta desde Hockenheim, y jugarse un Mundial así es imposible.

Kamui Kobayashi

Finiquitados ya los asuntos principales de la carrera, me gustaría hacer una mención especial, cómo no, a Kamui Kobayashi. Le dio el punto emotivo al Gran Premio, y un merecidísimo regalo a una afición de la que tendrían que aprender muchas otras. El pódium de Kobayashi no fue, ni mucho menos, cómodo. Cuando parecía que no sería capaz de aguantar un Jenson Button que venía muy fuerte por detrás con unas gomas más frescas, el japonés supo encontrar esas décimas adicionales que le acabaron subiendo al primer pódium de su historial en la Fórmula 1.

Destacar para terminar las buenas remontadas hasta los puntos de Nico Hulkenberg y Pastor Maldonado, que por fin coge puntos desde su victoria en Montmeló, y la también buena remontada sin premio final de Michael Schumacher. Meritoria, como casi siempre en Suzuka, la carrera de Pedro De La Rosa, y triste la de Mark Webber, que de nuevo se vio condenado por una mala salida, aliñada por la embestida de un Grosjean que vuelve a verse metido en líos en una salida.

Lo bueno de todo esto, es que la primera de las cinco batallas finales está a la vuelta de la esquina. Nos leemos por aquí después de Corea, o durante la espera en mi twitter (@smarcusf1).

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