Síguenos

Trece carreras después hemos llegado una vez más al final de la temporada del Mundial de Rallyes. Un año en el que el nombre del piloto campeón no ha sido una novedad, pero que sí ha tenido emoción, sorpresas y muchos momentos para el disfrute. Este año hemos presenciado prácticamente de todo, desde la desesperación de Jari-Matti Latvala en el Rally de Portugal, hasta la alegría de Sébastien Loeb tras conseguir su noveno título consecutivo. Sin duda un año de contrastes.

Y es que mientras los Citroën tenían la pareja más regular durante toda la temporada (sólo dos abandonos en forma de accidente para Loeb y una descalificación de Mikko Hirvonen por el ya famoso embrague), los Ford han sido un verdadero desguace durante todo el año. Ya desde el Rally de Montecarlo quedó patente que Latvala y Solberg no iban a tirar la toalla, que todo iba a ser cuestión de cara o cruz. Finalmente salió cruz y ambos pilotos se vieron superados por los dos Citroën oficiales, y durante gran parte de la temporada por el primer Ford privado, Mads Ostberg.

Lamentablemente el que no pudo correr todo lo que nosotros quisiéramos fue Dani Sordo. La introducción de la evolución del Mini John Cooper Works WRC lejos de ayudarle le trajo más problemas en forma de fallos eléctricos o mecánicos. El cántabro ha seguido demostrando su rapidez, tanto en asfalto como en tierra. La próxima temporada con Citroën será vital para él. Esperamos verle en lo más alto del podio, sin duda se lo merece.

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

5 comentarios