Sigue a

sigueme-en-twitter-fernischumi.jpg

Bueno, aunque también habría que decir que el finlandés no lo perdió, ya que Sébastien Loeb era el que llegaba como líder al Rally de Gales. Corría la séptima especial del temido RAC, cuarta del segundo día, cuando en una zona rápida con el piso muy deslizante chocaba con la trasera de su Ford contra una pila de troncos y sin control iba a parar a una de las cunetas.

Parecía que el mayor problema estaba en la suspensión trasera, bastante tocada por el toque contra los troncos, pero unos kilómetros más adelante se confirmarían las malas noticias para el finlandés. El radiador del Fiesta RS WRC había sido perforado por una rama de un árbol, algo que estaba provocando que el propulsor llegara a temperaturas alarmantes.

En una de las horquillas Mikko, junto a su experimentado copiloto, tomaba la decisión de parar para estudiar los daños. El vapor de agua proveniente del motor ya le decía a Mikko que las noticias no eran buenas. Mientras tanto Sébastien Loeb llegaba a la meta pensando que su rival había perdido tiempo por un simple pinchazo y no por problemas de sobrecalentamiento.

Lehtinen tenía que trabajar de lo lindo, ya que una vez detenido en el enlace el Ford Fiesta herido de muerte ya no quería arrancar. Incluso pudimos ver una imagen histórica. El copiloto de Hirvonen emulaba a uno de sus compatriotas bajando a buscar agua a un rio cercano para intentar bajar la temperatura inyectándola directamente en el circuito. El motor se quedaba a sólo tres cilindros e Hirvonen llamaba por la radio a su equipo para anuncia que el Camino se había acabado.

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

5 comentarios