
Pongámonos en situación. Corre el año 1967, y Ferrari y Ford disfrutan de una dura rivalidad en las carreras de Sport-prototipos. Ford prepara un GT40 nuevo para Le Mans, y Ferrari estrena el 330 P4, que copará las tres primeras posiciones en las 24 horas de Daytona de 1967. Una victoria italiana en casa de Ford, que hará mucho daño.
Tras años de rivalidad, 1967 se presentaba como el año definitivo, sobretodo por el empeño que ambas marcas pusieron en sus respectivos coches. Ford contaba con una evolución del GT40, con buena potencia, mientras que el Ferrari era menos potente pero más ligero. Al llegar a Daytona, primera cita del año, ambas marcas iban a por todas.






