
Ahora que tanto se habla del diseño de los monoplazas, de gurúes como Ross Brawn o Adrian Newey y sus desarrollos, quizá convenga reflexionar un poco sobre los darwinianos pasos que ha dado la aerodinámica –y la forma de los coches en general– en su evolución. El tema da para varios posts que tengo en la cabeza, como “la era de los alerones altos” o “¿en qué momento las ruedas engordaron tanto?”. Lo que sí puedo decirles es que hay una constante: año tras año, una reglamentación cada vez más restrictiva hace que los coches se parezcan más entre ellos.
Sin embargo, en otras épocas se podía experimentar mucho con las formas, y los resultados a veces no resultaban muy estéticos. ¿Lo de la belleza es relativo a la época?... bueno… no lo creo, hoy los vemos y siguen siendo feos. Les presento el top five de los coches de F1 más bizarros (en el significado sajón de la palabra: raro o extravagante). Pero claro, no es un listado definitivo: si alguien opina que hay otros peores, que me escriba e incluya la foto.






