
No sé si de cumplirse, lo que vemos sobre estas líneas sería más o menos parecido a lo que llevara un Fórmula 1 bajo el capó a partir de 2013, aunque por ahí irían los tiros. La Fórmula 1 estudia el cómo reinventarse a sí misma, y hace poco supimos de que se ve con buenos ojos reducir cilindrada de motores y volver a la sobrealimentación. Lo que no había leído todavía por ningún lado es que otra alternativa que se estudia es recurrir a las turbinas de gas.
Mejor dicho, la solución sería una mecánica híbrida, que combinaría el uso y potencia de motores eléctricos junto con el de una turbina que quemaría principalmente combustible gaseoso. Las cifra en bruto de potencia que se baraja ya hace palidecer a cualquiera: sólo la turbina sería capaz de dar entre 800 y 1.200 CV y 1.431 Nm de par a 8.000 rpm (aunque el compresor de la turbina es capaz de llegar hasta las 42.000 rpm). La turbina pesa unos 110 kg, y ocupa más o menos la misma longitud que un bloque V8 actual, aunque algo menos de anchura y altura (rondando los 40 cm tanto de uno como de otro lado). Tras esta propuesta está Project 1221, un proyecto italiano comandado por un ingeniero automotriz italiano nacido en Parma: Andreas K. Andrianos, e impulsado por otro bastante más conocido, Mauro Forghieri.






