
Cuando Honda se hizo con los servicios de Ross Brawn, sabían que se hacían con una de las mentes más dotadas, para bien y para mal, de la Fórmula 1. La paciencia de Honda no fue infinita y un año después todos conocemos los resultados. Los título de Jenson Button y Brawn GP hablan por si solos. Y aunque a estas alturas no tenemos que descubrir a Brawn, al César lo que es del César.
Pero una de las grandes incógnitas de la próxima temporada será si la escudería británica será capaz de mantener esa diferencia sobre sus rivales. Una vez que ha desaparecido la ventaja técnica (todos los equipos cuentan con el tiempo suficiente para desarrollar dobles, triples o cuádruples difusores) no sabemos que el BGP002 será un monoplaza capaz de luchar por mantener el número 1.










