Tan pronto como Bridgestone confirmaba su retirada del Mundial de Fórmula 1 cuando termine la próxima temporada se abría la gran incógnita de quien sucedería a los japoneses. En el pasado Michelín y Goodyear han tenido una gran relación con la Fórmula 1, pero mientras que para unos hace tiempo ya de aquello, para otros la relación terminó de manera abrupta.
En 2006, Michelín salió por la puerta de atrás tras la famosa guerra de neumáticos y el incidente de Indianapolis. Un año después la FIA se la jugó entregando el WRC a Pirelli en lugar de a BF Goodrich. La marca de neumáticos fuera pista de Michelin equipaba a Citröen y Ford mientras que sus los de sus rivales italianos únicamente eran utilizados por unos Subaru que achacaban a las gomas gran parte de sus males. Esta mala relación podría dar sentido al poco interés que tienen los galos de volver a la Fórmula 1.

Se le empieza a acumular el trabajo a 












