
Al margen de la avería de Kimi Raikkonen, el hecho de que Fernando Alonso no haya sido capaz de clasificarse para la Q3 ha sido una de las sorpresas de la sesión de calificación del GP de Australia.
Y hablo de sorpresa no tanto por el hecho en si, sino por la forma en que se ha producido. El propio Alonso ya advertía ayer que era posible que no fuera capaz de superar el corte para entrar en la Q3, y a pesar del espejismo de la tercera sesión de libres, su habitual pesimismo se confirmaba hoy en la calificación.
Sin embargo, lo que no acabo de entender es la estrategia que ha seguido Renault y el piloto español en la Q2.








