
Llegamos a la última sección de este especial sobre el Gran Premio de Brasil. En la primera parte, mencionamos detalles sobre la construcción del circuito de Interlagos y el furor generado en Brasil por Emerson Fittipaldi; mientras que en la segunda parte mencionamos la etapa en la que se utilizó el circuito carioca de Jacarepaguá (en 1978 y de 1981 a 1989) y el regreso a San Pablo en 1990.
Las reformas realizadas al circuito de Interlagos a fines de los ochenta, sirvieron para adecuarlo a las –en ese momento– nuevas exigencias de la FIA, y de esa manera poder volver a acoger el Gran Premio de Brasil. Así, con el comienzo de la década llegó una nueva era . El francés Alain Prost a bordo de un Ferrari, consiguió la victoria que sirvió de “puntapié inicial” a esta nueva etapa del remodelado circuito Carlos Pace. Con las reformas, el legendario trazado de 7,96 km. –uno de los más desafiantes y respetados del mundo– prácticamente desapareció, sólo algunas curvas originales sobrevivieron a las modificaciones. El nuevo recorrido pasó a tener 4,325 km., por lo que cumplía una de las exigencias de la FIA a las que hacíamos referencia: tener una media de 4,5 km. De aquella reforma, tal vez lo más acertado es la famosa “S” de Senna, proyectada por el propio Ayrton, piloto muy ligado a la historia del circuito, y que pudo “darse el gusto” de ganar en casa (nunca mejor dicho) en 1991 y en 1993.






