
Como habréis podido leer en el artículo de mi compañero Héctor, el pasado viernes se juntaron dos grandes deportistas de la actualidad. Uno era Mikko Hirvonen, piloto de M-Sport que apunto ha estado este año de acabar con el dominio del francés Sébastien Loeb. El otro era Carlos Sastre ganador de entre otros del Tour de Francia de 2008.
Los instrumentos a utilizar en esta ocasión para la pequeña exhibición, no eran otros que el Ford Focus RS, del que ya hemos hablado alguna vez aquí, y dos bicicletas de carretera sobre las que posteriormente los dos protagonistas darian una vuelta por el trazado madrileño. El coche de la marca del ovalo se convirtió en manos de Hirvonen en una maquina perfecta para el asfalto del Jarama dejando a muchos de los asistentes con la boca abierta.






