
¿De que sirve dominar toda una temporada con cuatro victorias en cuatro pruebas, llegar a la última cita con el liderato de pilotos y marcas si al final en una aciaga carrera todo el esfuerzo del año acaba por tierra?. Pues Peugeot tiene la respuesta. De nada. La marca francesa se las prometía felices, pero al final su dominio tanto en Le Mans como en las LMS no ha servido para hacerse con lo que realmente importa, el título.
En Silverstone todo estaba de cara para Peugeot. El dominio en ambas clasificaciones era total. En la parrilla de salida copaban las dos primeras posiciones pero poco duró la alegría. Los líderes del campeonato ya, Marc Gené y Nicolas Minassian, comenzaban mal. El francés realizaba un trompo nada más comenzar la prueba que lo retrasaba, aunque eso era lo de menos ya que transcurrida una hora y media, el francés impactaba con un Porsche 911 GT3 RSR de IMSA Racing sufriendo un serio accidente. Adiós al título para el dúo Minassian-Gené.






