
Parece que el Circuito del Jarama tiene las horas contadas. El circuito madrileño, toda una institución dentro del panorama automovilístico español, ha pasado por tiempos mejores. El estado en el que se encuentra, obsoleto y con instalaciones deterioradas está causado por la división de criterio entre los propietarios del RACE, gestor del circuito.
Como era de esperar la especulación inmobiliaria ha hecho el resto. El circuito está dentro de la zona de influencia de la capital y la gran extensión que ocupa el trazado es un trozo de tarta suculento para cualquier promotor. Al menos la desaparición vendría asociada a una buena noticia.






