
Parece que el poder de Ferrari es mucho dentro de la Fórmula 1 y que la FIA se ha hecho literalmente “popó” encima. Ferrari no es sancionado por su “supuestas” maniobras de equipo y ni siquiera aparece en la nota de prensa publicada por la FIA. La sanción se limita a los 100.000 dólares con los que la FIA multó a la escudería italiana tras el Gran Premio de Alemania. ¿De qué sirve montar todo el paripé del Consejo Mundial con presencia de Ferrari para que finalmente Ferrari salga indemne sin ni siquiera un tirón de orejas?.
Todos tenemos claro que Ferrari defendió sus intereses, pero lo hizo fuera de las normas. Y si, la diferencia entre el resto y Ferrari es que Ferrari convirtió su órden de equipo en una pantomima y una burla para el público. Ferrari ha seguido defendiendo que fue Felipe Massa el que decidió ceder el liderato, tras ser consciente de que era más lento en pista que Fernando Alonso.




Y el que escribe también para qué negarlo. Al menos hablando de competiciones como la Fórmula 1 y su concepto (teniendo en cuanta que no es uno sólo, si no muchos, tecnológico, pilotos, equipo, ingeniería, constructores…). A Bernie Ecclestone no se le caen los anillos y afirma que está en mano de los equipos el que las órdenes de equipo se permitan o no. Por su parte él lo ve claro: en una situación clave, límite o crítica de un equipo (del que forman parte implícita sus pilotos que además cobran por ello) el jefe de equipo tiene la última palabra.









