
La lucha motores diésel-gaolina es una de las mayores polémicas en la corta existencia del Mundial de Turismos. Las desigualdades entre estos motores son manifiestas, pero estas desigualdades datan desde antes de la llegada de los León TDI, cuando la tracción trasera de los BMW pulverizaba a todos sus rivales. Un reglamento técnico, a todas luces, parcial que ha tratado de solucionarse con parches y más parches. Algo que desde aquí ha generado comentarios tanto a favor como en contra.
Antes de que comenzara la temporada los rumores, y no tan rumores, afirmaban que BMW estaba preparando su versión diésel que pudiera plantar cara a la marca española. Las pruebas se realizaron en el circuito luso de Estoril y sacaron a la luz que los BMW Diésel eran un segundo por vuelta más rápidos que sus hermanos de gasolina. Y, a pesar de que el comienzo de los León TDI fue arrollador nunca más se supo del proyecto BMW.








