
Es conocido el creciente interés de seguir contando con alguna cita de F1 en EE.UU. y/o otras ubicaciones de Norteamérica. Tan conocido como los altísimos honorarios que requiere desde hace unos escasos años para esta parte Bernie Ecclestone por llevar su circo al interesado que acepte abonarlos. La caída del calendario de Canadá alimenta lo contrario. El óvalo de Indianápolis está dispuesto a volver a recibir la F1, pero tampoco está por la labor de seguir soltando a Ecclestone la fortuna que pide por ir a correr allí – exigencias a parte, aunque estas ya se sabe que con ciertas cantidades se subsanan -.
También es conocido el interés, esta vez mutuo, tanto por parte de Bernie Ecclestone, como de Dubai y sus famosos jeques, de llevar más F1 a Oriente Medio. Sin embargo chocan ambos con que no es muy viable acoger allí más de dos o tres citas al año. Pero en la ciudad del pecado, Dubai tiene muchos intereses e inversiones y se oye cada vez más fuerte que están en negociaciones para que la F1 visite Las Vegas. Con trazado urbano incluído, que tanto le gustan a Bernie.















