
El BMW Sauber F1.08 está llamado a ser el monoplaza que traiga la primera victoria de la marca alemana en la que será la tercera temporada de la escudería en la competición. Como ya os dijimos en la presentación del nuevo monoplaza, el F1.08 supone una “evolución radical” del F1.07. El resultado ha sido un coche aparentemente más atrevido que el de la pasada temporada. Mario Thiessen sabe que ha llegado la hora de ir más allá si quieren dar el salto definitivo.
Poniéndole mucho énfasis a la estabilidad aerodinámica, los ingenieros han diseñado un coche que no pierda apoyo al tomar las curvas, buscando también un mayor grip mecánico que permita a los pilotos manejar el monoplaza con confianza, ya que, con la prohibición del control de tracción, es de suponer que el comportamiento de los monoplazas será algo más nervioso. Tampoco han olvidado la importancia de reducir el peso del conjunto al máximo, para disponer de una mayor flexibilidad a la hora de jugar con los lastres para determinar la distribución de pesos.







