
En una entrevista a Franz Tost se vislumbra un 2010 complicado para Scuderia Toro Rosso. Como todos recordaremos, la estructura que nació tras la adquisición de Minardi por parte de Red Bull lleva casi tres años en la cuerda floja y en venta. La ayuda de llevar prácticamente el mismo coche de la escudería matriz aunque con otro motorista y lograr resultados destacados eventualmente es lo que los ha mantenido en pie.
Pero para 2010 vuelve a relucir la prohibición de los monoplazas satélites (ó carreras-cliente) en la Fórmula 1 por parte de la FIA. Tost declara que se presenta un año difícil, y están llevando a cabo una ampliación de personal y refuerzo en Faenza, donde el equipo tiene su sede. Todo indica a que Toro Rosso dependerá de sí mismo en 2010. Y una vez más, las decisiones tomadas hasta ahora por la FIA en busca de la reducción de costes provocan justamente el efecto contrario. Salvo, claro está, que en último momento Jean Todt empiece a pasarse por encima del hombro todas estas incongruencias.






