
El circuito de Nürburgring es uno de esos que cada cierto tiempo sale a la palestra por sus problemas económicos. Desde 2007 ha venido alternándose con Hockenheim para albergar el Gran Premio de Alemania. De esta forma los astronómicos costes de organizar una carrera de Fórmula 1 se reparten y se hacen más asumibles.
Las últimas noticias que llegan, a través del portavoz del circuito, Karl-Heinz Steinkuehler, confirman que cincuenta y cinco empleados han sido despedidos y otros treinta y siete no renovarán sus contratos. Negros nubarrones se ciernen sobre el futuro del trazado alemán, que entre unos y otros se deshará de casi cien empleados.















