A pesar de que la jornada del Rally de Nueva Zelanda ha tenido muchas y muy buenas notas deportivas hay que centrarse en dos muy especiales. A la primera de ella es a la que no estamos muy habituados. Y es que ver a Sébastien Loeb cometer un error se ha vuelto un hecho prácticamente utópico al que asistimos en tres ocasiones durante el año pasado y que finalmente casi le cuesta el Mundial.
El francés encaraba la cuarta especial sabiendo que ese posiblemente era el último tramo en el que se iba a dejar tiempo abriendo pista. A pesar de ello Loeb atacaba demasiado en una curva y después de que se le fuera la parte trasera de su Citroën C4 WRC chocaba contra uno de los extremos de un puente. El tiempo perdido en volver a poner el coche en el sentido correcto no era demasiado, pero ahí no terminaba la cosa.









