Mucho han tenido que esperar los tiffosis italianos para volver a ver ganar la escudería en un Gran premio de Fórmula 1. Sin duda si el equipo podía ganar en un circuito era en Spa-Francorchams que se ha convertido en la segunda casa para los coches y rojos acumulando ya siete victorias en los últimos trece años. Y ha vuelto de la mejor manera, con un Raikkonen muy rápido, dejando de lado el problema de la primera curva, y con hambre de victoria.
El finlandés ha demostrado con esta, su tercera victoria en el trazado belga, que su frialdad es un arma de doble filo. En la parte negativa lo que todos conocemos, su poca expresividad e incluso en muchas ocasiones una imagen de antipatía. En el lado positivo se encuentra su saber estar y sus escasos errores ante la presión, factor vital en esta carrera debido a que Fisichella le ha acosado durante muchísimas vueltas.














