
Lo dijimos a finales del año pasado. A pesar de las reticencias iniciales, el Super GT había mostrado su interés por la nueva normativa del DTM. La utilización de chasis de fibra de carbono iguales para todos los participantes es un importante paso para reducir los costes del campeonato. Un paso que podría ser bienvenido en el campeonato nipón cuyos presupuestos hace tiempo que sobrepasan las cifras lógicas.
Tanto es así, que la nueva normativa del DTM podría ser aplicada en el Super GT aunque con un sutil e importante diferencia. En el Super GT, los motores son V8 de 3.4 litros mientras que en el DTM suben hasta los 4 litros. Esta diferencia no sería suficiente como para que alguna marca diese el salto.














