
Tras volver a lo más alto de la resistencia de la mano de Lola, con el B09/60, en 2011 Aston Martin decidió volar sólo y crear un LMP1 100% suyo. De esa forma nació el nuevo Aston Martin AMR-One. El modelo, llamado a plantar cara a la armada diésel de Audi y Peugeot, fue uno de los fracasos más estrepitosos que se recuerdan. En la gran prueba de la temporada, las 24 horas de Le Mans, las dos unidades presentes tuvieron que retirarse en los primeros compases. La tragedia se confirmaba.
El AMR-One no volvió a participar en ninguna carrera. Tras Le Mans, Aston Martin decidió volver a utilizar el modelo anterior, y al menos así defender el honor de la marca. Unos meses después, el fabricante británico confirmaba su paso atrás abandonando el proyecto LMP1 y desarrollando un nuevo modelo para la clase GTE.










