
Es un curioso título para una curiosa marca. Si conocéis o habéis jugado a Gran Turismo conoceréis perfectamente el circuito de Tsukuba. Es una pista corta, aparentemente simple pero con algunos puntos sinceramente… curiosos a la hora de probar una vuelta rápida. En la realidad pasa tres cuartos de lo mismo, y conseguir un crono de 56,959 segundos con un Honda NSX de 1999 se antoja como un tiempazo. Esto lo ha conseguido un japonés ferviente fan de Ayrton Senna, y con un homenaje en el frontal del coche que ayudó a diseñar el gran y mítico campeón.
Hay que decir que el motor de este NSX no tiene ningún turbo, lo cual le da algo más de mérito, y que el trabajo sobre el NSX se debe a Tomiyoshi Racing. El resultado, 380 CV a 8500 rpm, que hacen que ver la vuelta al circuito sea toda una delicia. Quizás podría haber bajado aún más el tiempo, pero desde luego, una gran vuelta.













