Justamente ayer se celebraba una de las carreras más señeras del automovilismo mundial, las 500 Millas de Indianápolis. Una edición que comenzaba con el vencedor del año pasado Helio Castroneves en pole position, pero que ha ganado finalmente el vigente campeón de la IndyCar Series: el escocés Dario Franchitti ganó y saboreó la leche de las 500 Millas de Indianápolis. Es la segunda victoria que consigue de la Indy 500, y ganada a pulso tras dominar la gran parte de la carrera y gestionar mejor que nadie el consumo de combustible en los últimos compases.
Supone un gran triunfo para Chip Ganassi, que ya tiene en sus vitrinas la victoria de la Daytona 500 y de la Indy 500 de este 2010, probablemente las dos victorias más prestigiosas del automovilismo norteamericano, el primer equipo que consigue tal gesta. Y por supuesto toda una inyección de moral para el vigente campeón IndyCar que sigue con opciones de luchar el título de la vigente temporada. El segundo en el podio fue un joven Dan Wheldon, y tercero Marco Andretti.






El fin de semana pasado fue uno de los grandes fines de semana del motor, ya que, como viene siendo habitual, coincidieron la disputa del histórico Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 con la mítica prueba de las 500 Millas de Indianápolis. Y toda la lluvia que estaba prevista que cayera en Mónaco durante la carrera del domingo, descargó en el oval de Indianápolis, suspendiendo la legendaria prueba durante más de tres horas y obligando a finalizar la misma cuando todavía faltaban 34 vueltas para completar las 500 Millas.





