Ya os había comentado que estuve trasteando un Kangaroo TV en las carpas habilitadas para tal fin en Montmeló. Pues bien, el domingo me lancé a desembolsar 50 euros a cambio de disfrutar, por un día, de la multitud de información que prometía este pequeño aparato. Y a decir verdad…¡valió la pena! Os lo comento con pelos y señales.
Como información general, para poder disfrutar de un aparato de Kangaroo TV debes firmar un contrato de alquiler y dejar una tarjeta de crédito (no materialmente, claro) a modo de fianza (por si robas, pierdes o rompes el cacharro, claro). A cambio, te hacen entrega de una bolsa-mochila en la que está tu Kangaroo TV y una batería de repuesto. En mi caso no me dieron el cargador porque sólo era para un día, pero me consta que si lo coges todo el fin de semana también te lo facilitan. Además, y esto no hay que devolverlo, te dan unos auriculares tipo walkman (si prefieres unos cascos como los que llevan los ingenieros de los equipos debes pagar un suplemento de 10 euros, pero eso sí, estos cascos no te los regalan).
De esta forma, me planté con mi Kangaroo TV colgado del cuello dispuesto a comprobar si realmente había invertido bien o no esos 50 preciosos euros. De entrada, comentaros que el manejo de esta mini-televisión con mando a distancia incorporado es extremadamente sencillo. Con sólo 3 botones (menú, TV y estadísticas) y las flechas puedes llegar a cualquiera de las funciones que están a tu alcance. Las principales dudas que me abordaban eran: 1) ¿Se verá bien la imagen dándole el sol de lleno a la pantalla? y 2)¿Se oirá bien el audio teniendo en cuenta el sonido en directo de los monoplazas? Y las dos respuestas fueron satisfactorias: se ve estupendamente y tiene un rango de volumen ajustable que, puesto al máximo, te puede dejar sordo.






