
Según adelanta Autosport, el sueño americano de USF1 está a punto de terminar. Las últimas informaciones a las que han podido tener acceso, desde dentro de la escudería, indican que en la jornada de ayer los empleados fueron informados que a partir de ese momento no recibirían ningún salario, a pesar de que legalmente sigan siendo trabajadores de la escudería. Ni Ken Anderson, ni Peter Windsor han dicho aún nada. Eso sí, el teléfono está por el momento fuera de servicio.
Triste final para uno de los entry concedidos por la FIA. De nada han servido los vídeos mostrando los progresos del coche, ni los millones de Argentina, ni las promesas de Ken Anderson y Peter Windsor, ni los eternos rumores sobre sus pilotos. Podríamos preguntarnos sobre de quién es la culpa de todos esto. La respuesta es sencilla. La culpa de todo esto la tiene la FIA. Bonito regalito de despedida que nos ha dejado Max “Azotitos” Mosey. (No me gusta el apelativo ni recordar ciertos asuntos de su vida privada, pero es que hoy se lo merece). Nos esperábamos una parrilla plagada. Max, gracias, por nada.















