
A finales del pasado mes de octubre se celebró la edición 2009 de la Carrera Panamericana. Una carrera que tuvo sus orígenes allá por los años 50 y que utilizaba, y utiliza, el tramo mexicano de la carretera que cruza todo el continente americano, más conocida como la Panamericana. En aquella ocasión se invitó a participar tanto a las mejores marcas tanto europeas como americanas así como a los mejores.
El tramo mexicano de la Panamericana consta de más de 3.000 kilómetros y era definido por el director de la prueba como una mezlca del Gran Premio de Tripoli, la Mille Miglia, Nordschleife y las 24 horas de Le Mans. Pero como si la heterogénea combinación anterior no fuera suficiente, las mayores dificultades radican en los cambios de clima y sobre todo los cambios de altitud. Se pasa de los 3.000 metros de altitud al nivel del mar o de los 34 grados a los 0 en tan sólo 72 horas. Circunstancias que requieren de un mantenimiento y afinado contínuo en la carburación de los vehículos.






