A veces la vida del copiloto no es fácil. Menos aun si es la primera vez que te sientas en un baquet de competición y te encuentras con un piloto con ganas de hacerte sufrir durante un rato. Mala señal también cuando de buenas a primeras ni siquiera sabes como abrocharte el casco ni el cinturón. Una de dos, estas nervioso o eres un poco torpe. En este caso parece más bien un conjunto de las dos.
Al Subaru Impreza tampoco se le ve muy normal que digamos. Según lo que he podido leer por ahí, no se si cierto o no, este modelo japonés podría rondar la nada despreciable cifra mágica de los 1.000 CV de potencia. O lo que es lo mismo, al primer acelerón la valentía, la higiene intima y parte del neumático se quedan en el asfalto junto a unas vistosas marcas.






