
A pesar de contar con solo ocho tramos, el rally gallego ha vuelto a dar muestra de porque se le considera como uno de los rallyes más duros del actual calendario del Nacional de Asfalto. La principal novedad venia en este rally de la mano del equipo Nupel. El Ford Fiesta S2000 de la escuadra dirigida por Luis Moya tenía en esta ocasión a un piloto de la casa sentado a sus mandos. Un Pedro Burgo que dejaba los mandos de su habitual Mitsubishi por un coche capaz de ganar en el IRC.
Y la verdad es que el gallego tenía un debut soñado por cualquiera. Sin casi rodar con su nueva montura, Burgo tiraba de experiencia en esas carreteras para ponerle las cosas difíciles a un Alberto Hevia que ya ganó el año pasado en Ferrol a los mandos del Fabia. La batalla por la cabeza acababa el viernes, tras un precioso tramo espectáculo, con los dos pilotos separados por poco más de siete segundos.











