
Si Le Mans fue lo más bonito de la temporada para Antonio García, las Rolex Grand-Am Series acumulan todo lo malo. Las participaciones del madrileño se cuentan por abandonos y malos resultados y el trigésimo tercer puesto que ocupa en la clasificación no es signo da su calidad.
Esta vez la cita era en Mid-Ohio y para la ocasión García y el Pontiac Coyote de Cheever Racing cambiaban al habitual Mateo Bobbi por Tom Kimber-Smith. La carrera estuvo marcada por el tremendo aguacero que duró durante toda la misma. Justo cuando la lluvia comenzaba el compañero de García realizó un trompo que le dejo atrapado en la grava durante dos vueltas. Adios a un buen resultado. Aún así, García se mostró como uno de los pilotos más rápidas mientras estuvo al volante.






