
La temporada de 1976 del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 es recordada por la lucha entre Niki Lauda y James Hunt por el campeonato, pero antes de que eso ocurra, en el Gran Premio de Japón, un accidente marcó todo el devenir del campeonato. Niki Lauda y James Hunt habían comenzado casi de la mano en la Fórmula 1. A pesar de que sus personalidades eran totalmente distintas, inglés y austriaco eran amigos, e incluso llegaron a compartir piso. (No me imagino a un piloto de la Fórmula 1 acutal compartiendo piso como si fuera un estudiante).
A Hunt le conocemos por su faceta de piloto play-boy y sus hazañas ocurrían tanto dentro como fuera de la pista. Su estilo de vida desenfadado era totalmente opuesto al de Lauda. El austriaco era frío, cerebral y directo. Y ahí no quedaba la cosa, Hunt pilotaba un McLaren, Lauda un Ferrari.







