
Increíble, repito increíble la sesión clasificatoria del GP de Canadá de Fórmula 1. Por unos instantes, parecía que Mark Webber lograría su cuarta pole de la temporada con Sebastian Vettel completando la primera línea, pero el final ha evitado la monotonía y ha sido apoteósico. El protagonista, Lewis Hamilton que siendo el único aún en tiempo de hacer una última vuelta ha dado una vuelta envenenada que le ha servido para lograr la pole para mañana. Una brillante lucha contra el crono en el Gilles Villeneuve que ha tenido todos los ingredientes para ser recordada: agresividad, velocidad y toque final de rigor con el ‘Muro de los Campeones’.
Como guinda una imagen para el recuerdo: a McLaren Mercedes le requiere la FIA la muestra de combustible que se pide aleatoriamente entre todos los equipos, y desde el muro le tienen que decir a Lewis Hamilton a media vuelta de retorno a boxes que pare o se queda sin gasolina. Y ni corto ni perezoso, Hamilton deja el monoplaza en punto muerto, para el motor y aún con el coche aún rodando por inercia se sienta fuera del cockpit saludando. No llegó a los boxes pero por poco… se bajó “en marcha” para terminar el trayecto a empujón hasta los pits ante la sorpresa del público (y sin coches en pista) pero ya el coche de seguridad lo alcanzaba para ahorrarle el esfuerzo.







