
Jarno Trulli es uno de los pilotos más veteranos de la parrilla actual de la Formula 1, y como tal ha visto evolucionar la competición tanto en terrenos tecnológicos como “humanos”. Es por eso que no me sorprende leer que pilotos como él arremetan contra la vuelta al pasado que supone tener equipos inscritos que tengan que depender en cierta manera de las aportaciones económicas de pilotos de dudosa cualificación.
Más razón que un santo, estamos recordando cómo en los primeros años noventa florecieron varias pequeñas escuderías que no trascendieron más allá de unas pocas participaciones, normalmente desastrosas, y recordamos nombres que mejor no mentar, como mecenas de los equipos que en principio los “contrataban”.






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