
Lo sé: ha pasado mucho tiempo desde mi último post. Tanto tiempo como el que llevamos sin notar ese gusanillo que vive en nuestro interior y que no para quieto de saber que cada bandera a cuadros no es más que el aviso de que en unos 15 días habrá otra carrera. Y sí, no ha habido bandera a cuadros, pero mi gusanillo empieza a pegar brincos sabedor de que nos quedan apenas unos días para volver a la emoción de una nueva temporada de Fórmula 1. Perdón: de una muy nueva temporada de Fórmula 1.
De hecho, si en estos cuatro eternos meses sin carreras me hubieran abducido unos extraterrestres y me hubieran soltado en Bahrein el 12 de marzo, probablemente supondría que, como en las pelis de marcianos, he estado fuera de este planeta unos cuantos años, porque la foto de inicio de esta temporada es muy diferente a la de final de la pasada. Pese a todo, se presenta una temporada de lo más emocionante (¿en alguna pretemporada se ha dicho lo contrario?).








