El niño se hizo mayor. La temporada 2010 ha terminado por confirmar lo que muchos expertos sabían, Sebastian Vettel era un candidato en potencia para proclamarse Campeón del Mundo de Fórmula 1. Obviamente no fue fácil para el alemán tener que luchar con su compañero Mark Webber y sobre todo con un bicampeón como Fernando Alonso, pero sin lugar a dudas lo que no le mató le ha hecho más fuerte.
Obviamente Red Bull y Adrian Newey han sido dos de los pilares que han permitido a Vettel alzarse con el entorchado. Aunque lo más extraño han sido sus declaraciones posteriores, asegurando que le encantaría cumplir su sueño de correr en Ferrari. A estas palabras, que sonaban más a una medida de presión para renegociar su contrato, llegaba la respuesta en forma de renovación por el equipo hasta 2014.











