Esta vez los más destacado de la prueba de las antípodas no fue lo que se vio encima de los tramos sino lo que ocurrió en los despachos. Una barra de la suspensión sin homologar motivaba una penalización al equipo Citroën que les dejaba sin un peleadísimo triunfo. Sin embargo el principal damnificado no era el equipo, que conseguía prácticamente los mismos puntos.
Sébastien Loeb que había protagonizado una intensa lucha con su compañero de equipo y con Mikko Hirvonen perdía dos puntos vitales para lo que será la lucha por el campeonato. El francés tendrá que ganar obligatoriamente en Cataluña y además debe interponer a alguno de los Citroën entre él y el piloto numero uno de Ford.











