
La llegada de los nuevos motores 1.6 Turbo a la Fórmula 1 no está siendo un parto sencillo. Poco después de confirmarse la nueva reglamentación, desde varios sectores del gran circo se mostraron en contra. Bernie Ecclestone y Lucar Cordero di Montezomolo no querían ni oir hablar de estos pequeños motores por contra, Renault casi coartaba su continuidad en la Fórmula 1 a su llegada.
Todas estas luchas lo único que están consiguiendo es que las bases de la nueva normativa se estén retrasando. Si los equipos necesitan un reglamento técnico claro con un año de antelación, para el desarrollo de un motor de estas características, los fabricantes aún necesitan más tiempo. Tiempo que se va agotando poco a poco y que podría hacer que los principales actores, Mercedes-Benz, Cosworth, Ferrari y Renault, se lo piensen dos veces antes de meterse de lleno en la evolución del nuevo propulsor.
Así que tras estos dimes y diretes, en la FIA parece que lo tienen claro. Jean Todt ha afirmado que casi con toda seguridad, la normativa de motores de 2013 tendrá que posponerse. Sin el consenso de los cuatro fabricantes no habrá un futuro para la nueva reglamentación. De momento, los primeros rumores sobre la posible coexistencia de los 1.6 Turbo de 4 cilindros y los actuales V8 ya están ahí al igual la posibilidad de desarrollar V6.
Vía | TheF1.com






Y el que escribe también para qué negarlo. Al menos hablando de competiciones como la Fórmula 1 y su concepto (teniendo en cuanta que no es uno sólo, si no muchos, tecnológico, pilotos, equipo, ingeniería, constructores…). A Bernie Ecclestone no se le caen los anillos y afirma que está en mano de los equipos el que las órdenes de equipo se permitan o no. Por su parte él lo ve claro: en una situación clave, límite o crítica de un equipo (del que forman parte implícita sus pilotos que además cobran por ello) el jefe de equipo tiene la última palabra.







