
En los comentarios sobre la decisión de los pilotos de colocar a Ayrton Senna como el mejor piloto de la historia alguien comentó la posibilidad de ver el Gran Premio de Mónaco de 1984. Quizás una de las carreras que más rápido se nos vengan a la cabeza cuando hablamos del brasileño.
En aquella carrera, un joven Ayrton Senna pilotaba aquel precioso Toleman-Hart de doble alerón trasero. Aunque quizás por lo que más se recuerde sea por el tremendo aguacero que cayó sobre las calles del Principado. Ver a los bomberos regar el tunel para tratar de igualar la cantidad de agua sobre la pista es algo que no se ve todos los días. Tampoco se ven todos los días lecciones de pilotaje como la que dio Ayrton Senna en aquella carrera.






