
La renovación de Felipe Massa por Ferrari a pocas horas del inicio del GP de Brasil, la última carrera de la temporada 2007, fue una jugada maestra más de los responsables de Ferrari, que se aseguraron de esa forma que el brasileño seguiría siendo un piloto de equipo, el perfecto escudero, y que no pondría en peligro el título que finalmente consiguió contra todo pronóstico su compañero Kimi Raikkonen.
Pues bien, si de evaluar la temporada de Felipe Massa se trata, creo que lo sucedido en Interlagos lo ejemplifica muy bien. El brasileño es un piloto rápido, con talento, intuitivo y por eso está en Ferrari, pero en cambio no creo que vaya a pasar nunca a la historia de la Scuderia, como no lo ha hecho este año, cuando ha finalizado cuarto en un Mundial en el que cuatro coches han sido claramente superiores, los dos Ferrari y los dos McLaren. Massa ha sido cuarto de cuatro, una vez más, a la sombra de los mejores.










