
Por primera vez en muchos años, el DTM vivía su última cita de la temporada en un trazado que no era Hockenheim. El honor correspondía a China y más concretamente al trazado urbano de Shangai. A pesar de que el WTCC lo lleva haciendo años en Macau, dilucidad un título en un trazado de este tipo no parece lo más adecuado.
En la calificación ya se vio que los muros cerca de la pista iban a jugar un papel fundamental. Bruno Spengler naufragaba tras un accidente en la Q1, mientras que Paul di Resta veía que su título estaba más cerca que nunca con su pole.
En carrera, los accidentes dictarían sentencia. Las tres primeras vueltas se disputaron tras safety-car para evitar que la fogosidad de los pilotos terminara con la carrera a las primeras de cambio. De poco ha servido ya que cuando se ha puesto en marcha, las banderas amarillas no han tardado en aparecer.






