La última cita de la IndyCar en el circuito urbano de Toronto fue una de las que les gusta a la dirección de carrera del evento: muy accidentada, mucha bandera amarilla, mucho reagrupamiento y alguna que otra polémica acción. Toronto es un trazado urbano que en según qué puntos nos recuerda mucho a Mónaco, sobre todo en los puntos donde la pista se estrecha. Con un asfalto muy bacheado y con no pocos parches que provocan que los Dallara-Honda vayan rebotando y deslizando casi continuamente.
La victoria de la Honda Indy Toronto se la llevó Dario Franchitti. Una victoria relativamente cómoda, pues el piloto del Target Chip Ganassi fue el más listo de la clase. Bordó la salida, y desde la misma se dedicó a poner tierra de por medio y en cada una de las reanudaciones de la carrera tras el reagrupamiento previo se preocupó de hacer lo mismo. Por detrás se comprobaría que rodar aquí en grupo es de las peores situaciones posibles por los continuos toques con otros coches, muros y como guinda alguna que otra guarra maniobra inadecuada.






